martes, 20 de abril de 2010

Cierra Gol Sur, Tribuna Alta

Estimados amigos.

Por motivos personalísimos, el blog Gol Sur, Tribuna Alta, queda cerrado desde este momento.

Puede que no sea un cierre definitivo. No lo se.

Pero, en todo caso, sí que se trata de un cierre indefinido.

En otras palabras, la posible reapertura no tiene, ni mucho menos, una fecha determinada.

De cualquier forma, el paréntesis será largo.

Será, previsiblemente, muy largo.

Si llega ese día en el que vuelva a escribir, yo mismo me encargaré de avisar convenientemente a todos los contactos que he hecho durante todos estos meses.

Tratar con vosotros ha sido un auténtico placer.

A todos, por todo. Muchas gracias.

Un fuerte abrazo.

Daniel Torres (G.S.T.A.)

miércoles, 14 de abril de 2010

Pa´ cogerlos por el pescuezo

Un oasis en el desierto.


Al dia de hoy, a la hora de ahora, tanto Juan Cala como Fernando Navarro son considerados "dudosos" en cuanto a su posible participación en el Sevilla - Sporting del próximo Sábado. Ambos por sendos golpes sufridos ayer durante el partido.

Tanto uno como otro parecen estar en la misma situación.

Sin embargo, mientras que Fernando Navarro pidió el cambio ipso facto, ("pies, ¿para qué os quiero?"), Juan Cala dijo que no, que "no me duele" y acabó metiendo el gol con el mismo pie que, a posteriori, se ha comprobado que sí, que sí le duele, porque tiene nada más y nada menos que un esguince.

Estos dos jugadores ejemplifican a la perfección algo que está pasando en el Sevilla, sabe Dios por qué. Unos pocos dan todo lo que pueden y un poquito más, pero muchas veces no es suficiente porque otros no dan ni la mitad de lo que pueden.

Viendo al Sevilla pasearse por algunos campos, da la impresión (y así se escucha repetidamente en conversaciones cotidianas) de que el equipo está fisicamente fundido. Efectivamente, ayer ve uno los primeros 83 minutos de partido, y no cabe duda de que la plantilla está físicamente fundida.

De pronto, ocurre el milagro.

Juan Torres (que orgullo compartir tu apellido), "Cala", mete el gol olvidándose del tobillo que le duele, y el Sevilla hace 10 minutos que, si hubieran sido la tónica del partido, hubieran servido para traernos tres puntos y una goleada de escándalo a nuestro favor.

En ese momento se ve que el Sevilla no anda físicamente fundido. Porque un equipo que anda físicamente fundido no hace esos 10 minutos precisamente al final, cuando más justitas andan las fuerzas. En competición deportiva, las fuerzas vienen a funcionar de la siguiente manera: de más a menos. Al reves, nunca.

En principio, podría ser una buena noticia comprobar que el Sevilla no está muerto físicamente. Pero cuando uno lo piensa bien, no sabe que es peor. Porque ponerse a jugar solo esos diez minutos pone de relieve la poca vergüenza que tienen algunos.

Una vez que Jiménez salió del Sevilla, yo, e igual que yo otros muchos, tuvimos claro que el Entrenador que llegara sería, a partir de ese momento, el mejor del mundo. Sin embargo, siempre hablé de un temor que sigo teniendo presente: que le situación de guerra civil en la grada no se acabe, sino que se invierta.

Ayer, en una discusión futbolera, escuché por primera vez una frase que para mí está maldita, por mucho que yo haya sido defensor de Jiménez:

"J.V.Y."

¿Está clarito, no?

Ya digo, frase maldita. Por Dios, que no se extienda. No seamos borricos.

Recuerdo al Sevilla de Septiembre, Octubre, Noviembre, y me parece mentira que estemos hablando de este mismo Sevilla, de esta misma temporada. Ese Sevilla que, por donde pasaba, no volvía a crecer la hierba. Devastación total en Stuttgart, Glasgow, Bilbao, baño al Real Madrid... hasta el punto que (y encima nos quejábamos) cuando perdimos contra el Getafe, justito antes del parón navideño, solo habíamos perdido dos partidos.

¡Solo habíamos perdido dos partidos!

Ahora, rara es la semana en la que no perdemos dos partidos.

Aquel Sevilla, Septiembre, Octubre, Noviembre, tenía mimbres para jugar bien. Aquel Sevilla jugaba bien.

Y aquel Sevilla, me da ahora la impresión de que hubiera jugado bien con cualquiera que lo entrenara.

Igual que a este Sevilla de ahora, Marzo, Abril, me da la impresión de que no lo haría jugar bien ni Guardiola si viniera.

El Sevilla, por diversos motivos, ha perdido los mimbres por el camino.

Y creo que Antonio Álvarez, con todo su trabajo, con todo su tesón, con toda su buena voluntad, no será ya capaz de hacer jugar bien al equipo. Será capaz de hacerlo ganar partidos, será capaz de meterlo en el cuarto puesto, será capaz de ganar la Copa del Rey...

Pero, ¿jugar bien?

Tristemente, lo dudo mucho.

No hay mimbres. Se perdieron. Por diversos motivos.

En este equipo hay algunos jugadores imprescindibles.

Ahora mismo, para empezar, cualquiera que tenga COJONES debe ser imprescindible en el Sevilla.

Y aparte, imprescindible es Jesús Navas, por razones evidentes.

Si Adriano, por culpa de las bajas, tiene que dejar el extremo izquierdo y ocupar un lateral, imprescindible es Diego Perotti, porque si hablamos de testículos, Diego Capel no tiene ni medio huevo. Me hierve la sangre cada vez que lo veo saltar protegiéndose con la joroba. Me pongo enfermo.

Desgraciadamente, Diego Perotti no está, y tiene que jugar Diego Capel, que no es ni la mitad de futbolista que el otro.

Pero mientras tenga que jugar Diego Capel, por mucho que no sea santo de mi devoción, ME VOLVERÉ LOCO DE ALEGRÍA POR CADA COSA BUENA QUE HAGA. No me va a pasar como a aquel fulano que estaba el otro día en la Ciudad Deportiva y, sin venir a cuento, cada dos por tres decía que "me cago en la madre que parió a Lolo". Cuando ya le tuve que preguntar que por qué había cogido esa manía, me responde que estuvo todo el partido del Málaga criticando a Lolo y que éste, metiendo el gol, le había dejado mal delante de los amigos.

Olé tu, Sevillista.

A mí no me va a pasar eso, aunque no me guste Diego Capel, que está sustiyuyendo a Diego Perotti, jugador que, como ya he dicho, me parece IMPRESCINDIBLE. Pero no está.

Los que no están, no están. Pero otro de los imprescindibles ayer sí estaba, y no comprendo por qué no jugó.

KANOUTÉ DEBE JUGAR SIEMPRE.

¿Que se puede lesionar? Pues muy bien. Cuando se lesione veremos.

Pero no ponerlo a jugar porque "pudiera lesionarse" es como si yo no salgo a la calle porque "pudiera pillarme un coche".

Si está médicamente de alta, Kanouté es IMPRESCINDIBLE.

Si el Sevilla no tiene ya los mimbres para jugar bonito, y hay que recurrir muchas veces al pase en largo, Kanouté es el único delantero que tiene COJONES para ir a buscar con fe ese balón, disputarlo en un salto, bajarlo, protegerlo, y esperar apoyos.

Me deprime ver la actitud Luis Fabiano y Negredo, ni intentando ir a por esas jugadas. Decía Negredo el otro día que es que se aburría de saltar.

Me cago en la puta.

A ver donde coño pone en el contrato de Negredo (por el que cobra CASI DOS MILLONES DE EUROS POR TEMPORADA) que se puede negar a ir a por los "boleones" (¿con "b" o con "v"? No estoy seguro...). Negredo, y Luis Fabiano, cobran un dineral por el que deben PARTIRSE LA CARA POR EL SEVILLA, se den pases rasos, se den por alto, con la espalda o con el culo. Eso no es cosa de ellos.

Porque además, en la grada de Nervión habemos muchísimos miles que pagaríamos porque algún defensa rival nos partiera la mandíbula, si eso significa estar defendiendo al Sevilla. Por desgracia, no hemos nacido con las cualidades con las que han nacido un vallecano y un brasileño.

Si hay boleones (repito: ¿con "b" o con "v"?) y solo Kanouté quiere ir a por ellos, pues Kanouté, como ya digo, se me antoja INSUSTITUIBLE.

Y llego ya al último imprescindible.

¿Por qué el Sevilla tiene que recurrir con tanta frecuencia a estos pases largos o boleones? Pues por lo que todo el mundo sabe.

El agujero en el centro del campo es ruinoso.

Solo cuando el último de los insustituibles ha jugado, en el Sevilla se ha visto algo de luz en en centro del campo.

Como lleva unos partidos sin estar, ahora que va a volver deposito en él mis esperanzas.

Zokora es IMPRESCINDIBLE.

Ya saben que a Zokora se le apoda "el Maestro".

Entonces: suerte, Maestro.

¡Qué expresión tan taurina!

¿Debería entonces haber puesto esta foto, en lugar de la anterior?


Cuando el enfado es patente, quizá no venga mal una mijita de humor.

Porque la verdad es que dan ganas de coger a alguno por el pescuezo.

Por cierto, hablando de coger a jugadores por el pescuezo...

¿Para qué querría el Sevilla a Luis Aragonés?

José María del Nido nunca hace las cosas porque sí y punto.

Al final, todo encaja.

lunes, 12 de abril de 2010

Significado de la expresión "surtirse de la cantera"

Con dos cojones.
Imagen: Diario de Sevilla


Cuando acaban de jugarse este fin de semana dos partidos entre equipos andaluces, uno en Segunda División y otro en primera, uno de ellos con el Sevilla de por medio, yo me pregunto si habrá gente que cree que "surtirse de la cantera" es acercarse a la mina más cercana y cargarse de piedras para tirárselas a los demás.

Supongo que sí. Que habrá quien lo piense.

Gracias a Dios, en el Sevilla se sabe que "surtirse de la cantera" no tiene nada que ver con minerales.

Cuando un equipo está económicamente ruinoso, como alguna vez ha estado el Sevilla, se surte de la cantera.

Cuando un equipo las está pasando putas con las lesiones, se surte de la cantera.

Cuando en un equipo se atisba un principio de falta de actitud, se surte de la cantera.

Cuando un equipo anda un poquito falto de cojones, se surte de la cantera.

Si hay en una plantilla alguien que pasa del tema, que no ama el escudo, y que no quiere jugar, se pone en su lugar a un canterano.

En el Sevilla parece ser que hay (ojalá, por Dios, me equivoque) alguien que, aparte de estar pasándolas putas con las lesiones, tiene falta de actitud, falta de cojones, pasa del tema y no ama el escudo. Ojalá me esté equivocando con Abdoulay Konko.

En una semana en la que ha faltado poco para que busquemos laterales derechos en el Cambalache, nos hemos vuelto hacia Konko, casi rogando. El francés, a pesar de que se le han hecho mil escáneres que demuestran poco o nada, no puede jugar porque dice que "le duele."

Ante eso el Club no puede hacer absolutamente nada. Dejar de pagarle a Konko su buen sueldo es el primer escarmiento que a uno se le ocurre, pero eso podría acarrearle al Sevilla, en primer lugar, ser retirado de competición europea. Y si la cosa se endurece podría ser castigado incluso con un descenso de categoría.

Ante esto, ha surgido el "antiKonko". El Sevilla ha tenido que surtirse de la cantera (¡qué injusticia que solo nos acordemos de Santa Bárbara cuando llueve!) y ha aparecido Juan Cala, que juega aunque "le duela". Que tiene actitud y cojones. Que no pasa del tema.

Y que, ante todo y sobre todo, AMA EL ESCUDO. Lo ama hasta el punto de que, cuando ha podido, ha acompañado al Sevilla en sus desplazamientos, PAGÁNDOSE EL VIAJE DE SU PROPIO BOLSILLO, como un aficionado más. Y esto no lo ha hecho ahora que es casi profesional. Esto lo ha hecho siendo incluso un simple juvenil.

Cala es MUY SEVILLISTA. Siempre lo ha sido.

Cala, en su todavía corta carrera, solo había jugado como central y mediocentro. Según sus propias palabras, solo jugó de lateral derecho "un ratito, en un partidillo de entrenamiento contra un equipo de Preferente".

Ni un solo momento se lo pensó cuando supo que tendría que ocupar ese puesto en una plaza tan desagradable como La Rosaleda.

El peligro del Málaga, ya lo sabemos, viene por su extremo izquierdo, por donde llega "el Doctor Jekyll y Mister Hyde", ese que si es del Sevilla no hace ni el huevo, pero si es del Málaga se sale. Yo le agradezco en el alma los dos únicos partidos buenos que hizo en el Sevilla, (en dos años, tiene guasa), pero cada vez estoy más convencido de que Duda es un pelín chufla.

Desde el banquillo del Málaga las órdenes eran claras: intimidar al canterano. Duda, con actitud desagradecida y deplorable, intentó seguir las órdenes a rajatabla. Pero solo lo intentó. Sin éxito.

Porque lo que no sabían ni Duda ni el entrenador del Málaga es que Cala tiene más COJONES que Duda como de aquí a la propia Málaga.

Y por cojones se tuvo que ganar el partido.

Con gol del propio Cala, en un regalo del portero que, por muy regalo que fuera, había que tener fe y cojones para seguir andando por allí. Me juego mi Casio Retro a que Luis Fabiano, en vez de seguir buscando esa pelota, hubiera estado haciendo el ganso o entretenido con cualquier mamarrachada.

Y con gol de otro canterano, Lolo, que pidió perdón a la grada (¿por su pasado o por su futuro?), y que está contribuyendo a que el equipo haga algo que hasta hace muy poco nos parecía muy difícil a todos: ganar sin Zokora.

A la cantera hay que protegerla, mimarla, cuidarla lo más posible. Y en el último minuto ocurrió algo que no me acaba de gustar.

A falta de un solo minuto para concluir el partido, mi admirado José Carlos salió sustituyendo a Jesús Navas. Ese minutito, que acabó resultando intrascendente, privó a José Carlos (siendo su pieza más importante) de jugar ayer Domingo el partido casi a vida o muerte que disputó el Sevilla Atlético contra el Ceuta.

Ya se, por supuesto que lo se, que el único objetivo de la cantera es dar jugadores al Primer Equipo. La situación deportiva de la cantera es secundaria. Por eso no me quejo, por ejemplo, de que Cala jugase el partido entero en La Rosaleda.

Pero con un Sevilla Atlético agarrado por milímetros a una cornisa no se si compensa darle un solo minuto a José Carlos. Es verdad que un descenso de Segunda a Segunda "B" es casi intrascendente. Pero no ocurre lo mismo con un descenso a Tercera. Esto provocaría un auténtico terremoto en la estructura canterana, sucendiéndose un efecto dominó de descensos (el Sevilla "C" está en Tercera), la consiguiente bajada de jugadores a categorías inferiores y la inevitable salida del Club de algunos jugadores que no verían, en este momento, colmadas sus expectativas.

Además, no hace falta ni aclarar que un jugador, cuando llegue su debut en el primer equipo, estará mucho mejor formado si ha disputado partidos contra el Granada o el Real Jaén, que si lo ha hecho contra el Cartaya o el Pozoblanco.

Un descenso del Sevilla Atlético a Tercera División pudiera evitar que muchos jugadores ayudaran al Sevilla durante muchos minutos. Por eso, y aunque lo principal sea el primer equipo... ¿compensa que José Carlos nos ayude un solo minuto, con el Sevilla Atlético haciendo el funambulista en puesto de promoción?

Durante los últimos partidos, especialmente el del Málaga, y los que nos quedan todavía (para Valladolid han sido convocados Cala, José Carlos y Rodri) se está poniendo de relieve la importancia de la cantera.

Esta semana ha habido ciertos movimientos, procedentes de ciertas partes, que hicieron que ayer se esperara una muy buena entrada en la Ciudad Deportiva. Lamentablemente, esto no sucedió, y si a la Carretera de Utrera suelen ir 100 personas, a lo mejor ayer fueron 105. Totalmente insuficiente. Y esto tiene más importancia de la que parece, porque después llega el árbitro de turno, se ve muy cómodo, te chulea hasta que se aburre (tal como pasó ayer) y eso te cuesta puntos que después se echan en falta.

El Sevilla Atlético está en puesto de promoción, a tres puntos de la salvación definitiva y a otros tres puntos del pozo más oscuro. Le quedan cinco partidos. De ellos, tres son fuera y dos son aquí. Y de los cuatro equipos que tiene detrás, tiene que jugar aún con tres de ellos. Estos enfrentamientos directos pondrán, a modo de Emperador Romano, el pulgar hacia arriba o el pulgar hacia abajo.

Tras los tres puntos de Málaga, y con la racha de lesiones que está sufriendo el Sevilla, nos estamos dando cuenta de lo importante que es la cantera.

Pues entonces, y si "surtirse de la cantera" significa recoger piedras, ayudemos cada uno en la medida de nuestras posibilidades y no tiremos esas piedras contra nuestro propio tejado.

lunes, 5 de abril de 2010

Aquí no ha pasado nada

Ya era hora, ¿no?


Pues sí, ya era hora. Y no me refiero al hecho de que el niño este del guante en la zurda me haya hecho quedar bien de una puñetera vez.

Me refiero a que desde los tiempos aquellos nefastos de Carrión y Marcos Alonso, donde Tsartas era el tuerto en el país de los ciegos, no cogía el Sevilla una racha de ocho partidos sin ganar.

Aquí no ha pasado nada, señores.

Final de Copa y cuartos en Liga.

Dicho de otro modo: no es que los objetivos estén al alcance, es que dependen de nosotros mismos. Por nuestros méritos y por deméritos de los demás, pues bacalás ha habido muchas y muy gordas, pero esto es lo que hay. Objetivos en la mano.

Por el camino se perdió la Champions una rondita antes de lo deseado, y el Valencia casi, casi, casi, casi, se escapa. De hecho (teniendo aún grandes paranoias respecto a este asunto) me parece a mí que en el próximo Mallorca - Valencia me voy a tener que inclinar por los ches, aunque no se descarta que vuelvan a producirse en mis neuronas algunos bamboleos mentales pensando en este partido.

Pues sí, el Valencia (casi) pasó y el CSKA también. ¿Y la mala racha? ¿Pasó la mala racha?

Esperemos que sí.

Parece mentira que aún dependamos de nosotros mismos para firmar la segunda (como mucho tercera) mejor temporada de nuestra historia.

Salí a ver los pasos el Viernes de Dolores y, como aquel que dice, he vuelto a casa hace un rato.

No se cuantas veces he dicho que esta ciudad me da asco y me encanta. Me enamora y me repugna. La amo y la odio.

En Semana Santa se puede ver mucho de esto. Hay preciosas estampas que mejor no ver con detalle para no llevarse un desencanto. Mirarlas solo por encima. Es mejor vivir lo que tienes delante y no averiguar qué es lo que tienes detrás.

De la Feria ni hablo.

Me he pegado esta Semana Santa una paliza de gran categoría.

Las creencias o no creencias de cada uno, incluyendo las mías propías, no tienen aquí cabida. Aquí solo cabe el Sevilla Fútbol Club. Yo, sin entrar en creencias, solo voy a hablar de "ver pasos".

Pues bien, muchos de los que disfrutan viendo pasos decidieron que esto es solo una semana al año, y que no verían el Villarreal - Sevilla. A mí también me gusta ver pasos, pero el Sevilla no puedo perdérmelo. Es así de sencillo. No puedo y punto.

Así que lo ví. GRAN TORTURA fue ver aquel Villarreal - Sevilla. No me arrepiento de haber visto el partido, pero lo cortés no quita lo valiente.

Repito: GRAN TORTURA.

Ahí estaba el Sevilla, que en un par de días perdió las virtudes que tenía con Jiménez pero conservó los defectos que también tenía. Una catástrofe.

Patente quedaba que pegar un pelotazo estaba prohibido. La pelota solo había que tocarla rasa. Una y otra vez. Como el Barcelona. "Peaso" de posesiones de dos minutos sin perder el balón, pero también sin avanzar un solo metro. Menos profundidad imposible.

Y el Villarreal, que no es manco (cuidado con ellos en la recta final), quitaba la pelota, salía como una flecha, y en tres latigazos te hacía un roto y también un descosido. Dos toques les bastaban.

Y lo más mosqueante: pocas veces el Sevilla se acercó arriba, y algunas de ellas fueron (PRECISAMENTE) cuando Romaric, harto de tanto cuentocampismo, soltó la pierna para dar un pase largo, que no es lo mismo que un pelotazo.

Otra vez más: GRAN TORTURA. Hacía tiempo que no me sentía así viendo el Sevilla.

Menos mal que me gusta ver los pasos y, una vez pitó el árbitro, la desconexión con el fútbol fue mayor de lo habitual.

Hasta el Sábado, de vuelta a Nervión.

Como ya está archicomentado, parece que se vio otra cosita.

Parece que Antonio Álvarez (esto es opinión mía, sin conocimiento de causa) quiso alejar del equipo todo lo que oliera a Jiménez. Como muestra, aquel partido blandengue de Villarreal donde, como digo, por perder cosas de Jiménez, se perdieron hasta las virtudes.

Y creo que el nuevo Entrenador, en SU PRIMER PARTIDO REAL COMO ENTRENADOR DEL SEVILLA, CONTRA EL TENERIFE CON UNA SEMANA POR DELANTE PARA PREPARARLO, recapacitó un poco sobre este punto. Antonio va a cambiar cosas, por supuesto que sí. Pero creo que se ha dado cuenta de que no lo puede cambiar todo.

Me explico mejor: creo que Álvarez se ha dado cuenta de que si Jiménez hacía algunas cosas, muchas serían por convencimiento, pero otras serían porque, con los hombres con los que dispone, no hay más cojones que hacer eso.

Ejemplo: si Álvarez (no por odio personal, que nadie me malentienda, sino por ser consciente de lo que piensa la grada) pone la defensa muy adelantada con tal de no recordar a Jiménez, puede pasar que en Villarreal te entren los amarillos como Pedro por su casa y que la defensa esté más lenta que el caballo del malo. La consecuencia es que durante la semana Álvarez se da cuenta de que, con lo que tiene, quizá habría que arroparse un poquillo más. Y así lo hace, a pesar de que estamos en Nervión y a pesar de que el Tenerife es peor que el Villarreal.

Otro ejemplo: Álvarez se da cuenta de que a veces mamonear con la pelota en ciertas zonas del campo, sobre todo si algunos de tus jugadores no son privilegiados, no solo es inútil, sino peligroso. La consecuencia es que el equipo rasea el balón más que antes (por ejemplo, Palop ahora siempre saca en corto) pero un pelotazo en situación de asfixia es tolerable. Porque Álvarez comprende que Stankevicius, Fernando Navarro y Lolo no son Daniel Alves, Puerta y Keita.

En otras cosas, Álvarez si dará su toque indiscutible, distinto al de Jiménez. Faltaría más. Para eso es el entrenador.

Así que este partido del Tenerife si se acerca más a lo que puede y debe hacer el Sevilla de aquí al final de temporada. Cambiar algunas cosas pero sin hacer locuras. Corregir los errores pero conservar las virtudes, ni más ni menos. Así de fácil.

Porque, a pesar de lo que muchos puedan pensar, el Sevilla de Jiménez también tenía virtudes.

Ocho partidos y la Final de Copa.

Pilatos, un año más, ha presentado a Jesús al Pueblo y aquí no ha pasado nada.

A pesar de LA GRAN TORTURA de Villarreal, somos Finalistas de Copa y estamos cuartos en Liga.

Haya paz y pongamos el crono a cero.

Este mes y medio va a ser a-PASION-ante

domingo, 28 de marzo de 2010

Cerrado por Pasión

Estimados amigos:

El blog Gol Sur, Tribuna Alta permanecerá cerrado durante una semana aproximadamente. Las razones son obvias.



Seguiré muy de cerca todo lo que le ocurra al Sevilla Fútbol Club durante estos días. No se vivir de otra manera.

Pero una cosa es estar pendiente del Sevilla, y otra cosa es tener tiempo para comentarlo.

El blog volverá a actualizarse dentro de una semana, y ojalá para entonces tengamos sensaciones más positivas y, de paso, 51 puntos en el casillero.

Si les gustan los pasos, disfruten de estos días. Y si prefieren la playa, también. Cada uno a su manera.

Hasta la vuelta.

jueves, 25 de marzo de 2010

¡Y pobre del que quiera robarnos la ilusión!

Bueno, después del último salmo, en el día de hoy mis lectores se merecen un artículo más cortito.

Y así será porque hoy este que escribe tiene solo un detallito que contar.

En estos días un poco incómodos que estamos viviendo, me ha dado un arrebato Sevillista, igual que les estará dando a todos aquellos Sevillistas que son más Sevillistas si cabe cuando la cosa se pone cuesta arriba.

Esos Sevillistas Puros son un ejemplo a seguir para mi humilde persona.

Acerca de arrebatos de Sevillismo Puro, lo más curioso que recuerdo es lo siguiente:

El día después de ganar cada reciente título, se han podido observar por las calles un gran número de gente luciendo sus prendas Sevillistas. Sin embargo, el día que yo recuerdo un mayor número de prendas Sevillistas luciéndose por las calles no fue el día después de ganar ningún título. Ni mucho menos.

Fue tras el descenso de Oviedo.

Para muchas personas, un antes y un después en su Sentimiento Sevillista.

Hoy, todavía algo triste (que por cierto, vaya tela como ha cambiado la cosa desde Oviedo, si nos sentimos tristes estando donde estamos) he pasado cerca del Estadio, y me ha dado un fogonazo mental.

Prácticamente he echado a correr en dirección al Sánchez Pizjuán.

Y solo un minuto después ya había comprado la camiseta de la Final de Copa. Así se soluciona una crisis moral.

Bueno, supongo que ya conocerán la iniciativa del Departamento de Marketing.



Por lo que, evidentemente, no salí de la tienda camiseta en mano, sino "reserva en mano".

A mí la iniciativa me parece magnífica. Ofertón al canto si la compras a ciegas.

Si la camiseta es aunque sea la mitad de "competente" (¡qué adjetivo más raro para una camiseta!) de lo que es la iniciativa, será una camiseta preciosa.

De todas formas, para que sea una camiseta preciosa no hace falta ningún diseño especial.

Solo hace falta el ESCUDO.

Camiseta de la Final de Copa. Que bonito suena, Dios mio...

Otra vez estoy como un niño con zapatos nuevos.

Gracias, Sevilla.

miércoles, 24 de marzo de 2010

José María del Nido ya ha movido ficha

Me gustaría haber escrito sobre el rescate de Su Majestad. En el minuto 91, todo se esfumó.


El fútbol es cruel.

Normalmente yo tenía que haber escrito que de nuevo Kanouté, Su Majestad, nos libró de una buena. Porque con la que está cayendo, hay que tener dos huevos para asumir la responsabilidad y tirar ese penalty. Él no lo dudó un momento y lo tiró con su habitual sangre no fría, sino helada.

Tendría que haber recordado que el año pasado, tras la eliminación de Bilbao, cuando más falta hacía una victoria que calmara los ánimos, Kanouté, Su Majestad, nos regalaba un gol a los pocos minutos de empezar un partido contra el Almería, alejando muchos fantasmas.

Tendría que haber hablado de todo esto.

Tendría que haber escrito sobre el (para mí) esperado debut de Luis Alberto.

Pero no. En el minuto 91 algo pasó. Y no es solamente encajar un gol.

En el minuto 91 se desencadenaron no una, sino hasta siete acciones que una detrás de otra no podrían haber salido peor. Ni habiéndolo preparado nuestro peor enemigo. Creo que es imposible más fatalidad. En ese minuto maldito, no se qué tendría que haber pasado para empeorar la cosa. Para salir peor, probablemente tendría que morir alguien. Nada pudo ser más catastrófico que ese minuto 91. Veamos:

Pocos segundos antes, por increible que parezca, estaba atacando el Sevilla. La pelota la lleva mi otro niño protegido, José Carlos, que ya ha visto cuál es el hueco y con maestría va a romper la defensa con un látigo de seda. José Carlos va a dejar al delantero totalmente solo con el portero y con muchas posibilidades de cerrar el partido.

En ese momento, aparece en escena el Diablo.

Mi protegido José Carlos (me encanta este jugador y, aunque la cagara, no me voy a esconder) le pega una señora patada al mismísimo suelo, se tropieza, y le deja la pelota a un jugador del Xerez, que inicia una desesperada contra. La última oportunidad.

El balón acaba en nuestra banda derecha, cerca del corner, donde llegan más desgracias. A Stankevicius le pitan una falta que ni es falta que ni es ná.

Se saca la falta, el Sevilla consigue despejar hacia la banda y, aunque el peligro no ha pasado, se ve algo más lejano. Pero en ese saque de banda (¿lo habrá intentado veces, sin éxito, Stankevicius?), y después de algún rebote, llega el gol del Xerez.

Aunque quien mete el gol está muy cerca de la portería, allí había decenas de piernas para que el balón no llegara a la meta. Tengan por seguro que si es el Sevilla el que ataca, ese tiro no entra.

Recuerdo el chiste del pesimista que se está quejando amargamente porque ya es imposible que la cosa pueda salir peor. Y a esto que le contesta un optimista: "¿Cómo que no? ¡Anímate, que ya verás como sí! ¡Verás como puede salir peor!".

A partir de ahí se precipitan los acontecimientos y se toma la decisión que todos ustedes ya conocen.

Sobre este tema quiero decir algunas cosas, faltaría más. Ahora mismo mis pensamientos sobre esto están muy desordenados y temo no saber exponerlos con claridad. Temo olvidar algunas de las vertientes de este asunto, que tiene muchas, muchísimas. Temo también, debido a este cacao mental, hacer un artículo tan kilométrico que no haya nadie capaz de leerlo entero, y me pegue la paliza para nada.

Por esto, había pensado, quizás, no escribirlo de un tirón, sino publicarlo en varias partes, durante los próximos días.

Sin embargo, eso no será posible. Este próximo fin de semana, el blog quedará cerrado durante unos 8 ó 9 días, por razones evidentísimas. Y no es plan de saltar el Lunes 5 de Abril hablando sobre la destitución de Jiménez.

Así que me voy a animar. Aviso que ni yo mismo se muy bien como voy a escribir todo lo que me ronda por la cabeza, por lo que el escrito puede ir para largo. Les pido, de antemano, disculpas. Disculpas, al menos, a los que hayan llegado hasta aquí. Muchos otros, sin leer una sola palabra, verán que el artículo es larguito, y pasarán del tema. Puede que alguno hasta me deje un comentario mamporrero, fingiendo que se ha leído el artículo.

Lo mismo me da, allá voy.

Decía yo hace solamente unos días que lo que pasaba en el Sevilla alrededor de su entrenador era algo que no tenía marcha atrás. No me refería solo al evidente bache deportivo, sino a la crisis social que tenía a Jiménez como centro. Y no veía yo la solución. Y de entre las posibles salidas, no veía yo cual podía ser la más adecuada. Sin embargo, mostraba una fe ciega en lo que hiciera José María del Nido, dando por buena la decisión que él tomara, aunque en un principio yo no lo viera demasiado claro.

De hecho, sigo sin verlo demasiado claro. Pero José María del Nido ya ha movido ficha, ha tomado una decisión, y a mi no me queda más remedio que pensar lo mismo que pienso siempre: por algo será.

Quiera Dios, José María, que esto sea lo correcto.

Ahora los aficionados empezarán a hacer filosofías extrañas acerca de la conveniencia o no de esta decisión. Muchos empezarán a hablar de lineas de cal, basculaciones escalenas y ángulos semicirculares de los corners inferiores.

Yo, que no tengo tanta inteligencia, me tengo que conformar con quedarme con una visión más simple. Ya me han preguntado hoy varias personas que qué me parece que hayan echado al entrenador del Sevilla.

Y yo les he dicho que ya les responderé en Mayo.

El Sevilla va quinto. Si queda tercero o cuarto, hablaremos de pleno acierto. Si queda del sexto para atrás, tendremos que hablar de error monumental. Y estas valoraciones serán matizadas para bien o para mal dependiendo de lo que pase en la Final de la Copa del Rey.

Lo siento, yo no se mirar más allá de esto. Ojalá yo supiera lo mucho que saben algunos.

Lo que si tengo claro es que, sabiendo lo complicado que es, yo quiero que el Sevilla gane los 10 partidos que faltan y también la final de Copa. Si pudiera ser, todo por goleada.

¿Por qué soltar esta perogrullada?

Aquí viene otra de las vertientes de este asunto.

Me tranquiliza el hecho de saber (mejor dicho, intuir) que la presión ambiental no ha sido la desencadenante de esta decisión, sino que la clave ha estado en los resultados deportivos, ni más ni menos.

Esto me tranquiliza porque lo que no tengo muy claro es que la paz vaya a volver a la grada.

No estoy ciego y veo que el Sevilla está pasando por un momento muy inquietante. Aún así, sigo pensando que la presión de la grada es totalmente exagerada para lo que es la situación real. Y de verdad que me da mucho miedo la posibilidad de que la tendencia se invierta. Me explico.

Si nos centramos no solamente en los últimos partidos, sino en la trayectoria de los últimos años, podemos comprobar que tenemos a un Sevilla extraordinario. De hecho, con "sus matices", el panorama general, antes del CSKA (verdadero causante PRINCIPAL de la caida del técnico) era ilusionante.

Por eso no tengo más remedio que pensar que este mal rollo exacerbado tenía que ser inducido. Y si la cuestión es inducir mal rollo, no veo motivos para que los "inducidores" paren. Es muy fácil darle la vuelta a la tortilla. A poco que el nuevo entrenador (a esta hora no hay nada confirmado) pegue dos pinchazos, los susceptibles de ser protestones somos los anteriormente llamados borregos. Podríamos decir que vaya tela, que para esto no hacía falta un nuevo técnico, que esto no mejora lo que había.

No estoy diciendo ninguna tontería: Juande Ramos ya tuvo que sufrir esto. Caparrós era malo cuando estaba aquí, pero en aquellas primeras jornadas de Juande, Caparrós fue más que aclamado en aquella dolorosísima tarde del Espanyol. Los que odiaban a Caparrós apoyaron a Juande, y los que adoraban a Caparrós se tiraron al cuello del que posteriormente (¿quien lo iba a decir aquella tarde?) se convertiría en el mejor entrenador de la historia del Sevilla.

Por supuesto, al hablar de estos grupos de aficionados, estoy generalizando, y ya se que toda generalización es injusta. Que quien se ofenda me perdone, y sepa el contexto en el que hablo.

Ni que decir tiene que seremos muchos miles los que íbamos a muerte con Caparrós, a muerte con Juande, a muerte con Jiménez, y ahora iremos a muerte con... ¿Luís Aragonés?

Pero, como digo, cuando se trata de inducir mal rollo, hay que ser precavido, porque pudiera haber (como de hecho hay) algunos que caen en la trampa.

Bueno, este escrito está tomando longitud Xacobea. Ya me queda menos para terminar.

El pasado verano escribí un artículo que titulé "¿Fuimos Justos?". En él, me refería a la que es, aparte de la del CSKA, la otra gran bronca que se ha tenido que llevar Jiménez en el Sánchez Pizjuán, aquel día en que el Sevilla perdió por 2-4 contra el Real Madrid de Juande Ramos. Aquel día parecía que el Sevilla se derrumbaba y se lio la marimorena. Finalmente quedamos terceros, y por eso me hice esa pregunta:

¿Fuimos justos?

Lo que yo pretendía con aquel artículo no era, ni muchos menos, cerrar las bocas de todos los que aquel día protestaron. Para nada. Si había, como de hecho ha habido hasta el final, gente que pensaba que Manolo Jiménez era un entrenador nefasto, pues yo no tenía nada que objetar. Simplemente podía discrepar. Pero no era ahí a donde yo iba.

Yo quería decir que ahí había un Sevillista de corazón, vinculado al Club durante décadas, al que estábamos haciendo sufrir una barbaridad. Ya se ha dicho muchas veces que ser Sevillista no es sinónimo de ser buen entrenador. Eso ya lo se yo. Un Sevillista puede ser mal entrenador.

Mi postura era que si alguna vez Jiménez, tal como pasó ayer, tenía que salir, me gustaría que hubiera salido sin tanta crispación. Su vida en Sevillista no merece tanto desprecio. Manolo Jiménez no es un Camacho cualquiera, ni un Marcos Alonso de la vida.

Ayer le llegó la hora, y de momento se pone fin a decadas de entrega en cuerpo y alma al Sevilla Fútbol Club, con mayor o menor acierto.

Su salida (cantada desde el día del CSKA) se ha producido tras siete nuevos días enteritos llenos de desprecios, gritos, insultos, desconsideraciones y un largo etcétera de improperios y vejaciones.

Y ahora yo me paro a mirar la trayectoria de Manolo Jiménez como entrenador del Sevilla. Dos años y medio con sus cosas buenas y también, parece ser, con sus cosas malas.

Y no tengo más remedio que mirarme a mí mismo, como miembro de la afición Sevillista, y volverme a preguntar:

¿Hemos sido justos?

Si finalmente, y ojalá sea así, la calma vuelve al Sánchez Pizjuán, y con un nuevo entrenador todos nos cogemos de la mano y nos damos muchos besitos... ¿qué pensará un Sevillista de corazón como Manolo Jiménez?

Seguramente pensará algo parecido a "¿Que he hecho yo para merecer esto?". Sinceramente, lo imagino ahora a oscuras, encerrado en su casa, y me da verdadera pena.

Ya termino. Pero quiero terminar, aunque esto solo me valga a mí mismo, haciendo justicia.

Voy a soltar una frase lapidaria que podría ser un buen titular si Gol Sur, Tribuna Alta fuera, en vez de un blog, un periódico.

MANOLO JIMÉNEZ HA VENCIDO.

Y ya puede entrar aquí quien quiera a meterse conmigo y con mi madre.

MANOLO JIMÉNEZ, repito, HA VENCIDO.

Solo habían pasado unos días desde su llegada al banquillo cuando ya la cosa, respecto a Jiménez, estaba en el mismo punto en que estaba ayer. Y ya desde entonces todos olíamos que el final de Jiménez como entrenador del Sevilla podría ser como el que ha sido.

Y ya desde entonces, y han pasado dos años y medio, sabía que algún día llegaría la frase final:

"¿Lo ves? Yo tenía razón".

Pues no, queridos míos. No habeis tenido razón. Ninguna razón.

Si Jiménez hubiera estado quince años en el Sevilla, ganando quince Ligas, quince Copas, quince Supercopas de España, quince Champions, quince Supercopas de Europa y quince Mundialitos, pero al decimosexto año la cosa hubiera estado peor y hubiera sido destituido, que nadie dude que también habría llegado esa frase:

"Sabía que no valía".

Pues bien, yo, aunque fuera solo yo, voy a recordar que Manolo Jiménez lleva "solamente" DIEZ años entrenando en esta Santa Casa.

En el primero de ellos, se le encomendó que subiera al Sevilla Atlético de Tercera División a Segunda "B". Lo consiguió.

Los dos años siguientes tenía como misión la permanencia. Lo consiguió ambos años, con cierta comodidad.

Tras esto, se le pidió algo más. Y Manolo Jiménez metió al filial en la liguilla de ascenso a la Segunda División.

Cuando un filial, con gente tan joven, despunta, es ley de vida que los buitres lo desmantelen. Pues aún con desmantelamiento, la liguilla se repitió nada más y nada menos que CUATRO VECES CONSECUTIVAS.

A la cuarta, llegó el ascenso. Y una vez en Segunda División, a Manolo Jiménez le llegó la oportunidad del Primer Equipo cuando tenía al filial colocado en ¡¡¡puesto de ascenso a Primera!!! si bien este ascenso no es, como todo el mundo sabe, legalmente posible.

Con un equipo rozando el descenso y en un estado psicológico lamentable, a Manolo Jiménez se le encomendó la clasificación para la Liga de Campeones como una posibilidad, pero no como una exigencia ineludible. Como prueba, se le hizo un contrato depositando en él la confianza para el año siguiente. Aún así, rozó la Champions.

La temporada pasada si que se le exigió, sin excusas, quedar entre los tres o cuatro primeros. También lo consiguió.

Este año, TRAS DIEZ AÑOS ENTRENANDO EN EL CLUB, el Consejo de Administración ha decidido que su etapa debe acabar.

Yo, sinceramente, veo indigno decir aquello de "¿Lo ves ¡Lo sabía!".

10 años, cumpliendo objetivos en nueve de ellos, me vale.

Me vale para decir, aunque esto solo me sirva a mí y a la tranquilidad de mi conciencia, que Manolo Jiménez, en lo que a mí respecta, HA VENCIDO.

Si finalmente conseguimos quedar entre los cuatro primeros, no se me olvidará que 45 de esos puntos son de Manolo Jiménez.

Y si el Sevilla gana la Copa, no se me olvidará (ya verán ustedes como no se me olvidará) que Manolo Jiménez fue quien se tragó las eliminatorias del Atlético Ciudad y de tres equipos más que, dicho sea de paso, están en la tabla por delante de nuestro rival en la Final: el Getafe, el Deportivo, y sobre todo el Barcelona, este Barcelona, el mejor equipo de todos los tiempos. El Sevilla de Jiménez, el primero en tumbarlo.

Ahora solo me quedan dos cosas.

La primera es darle las gracias a Manolo Jiménez y desear que, a partir de ahora todo le vaya bien, menos cuando se enfrente a nosotros.

Y la segunda es que, tras este discurso, me apetece terminar igual que lo haría un pregonero.

¡He dicho!