lunes 22 de febrero de 2010

De momento, triunfó el optimismo (también conocido como "borreguismo")

Como en el Monte Calvario, allí se encontraban un mal ladrón y un buen ladrón. En la imagen, nuestro ladrón, robando la cartera a la defensa e igualando el partido.

Al fin, y sabiendo que necesariamente tendrá que haber pinchazos de aquí al final de temporada, los optimistas (también conocidos como "borregos") suspiramos aliviados y nos quitamos un peso de encima.

Los optimistas (también conocidos como "borregos") no vivimos en un estado de euforia colectiva ni asentimos con un "loquedigadonjosemaría" a todo, tal y como quieren decir de nosotros.

Los optimistas (también conocidos como "borregos") también veíamos que al equipo le estaba pasando algo y no estaba dando su nivel habitual. Y no es solo cuestión de sensaciones: el bajón era real, con números en la mano.

Por eso, en la Hermandad del Optimismo (también conocida como "Hermandad del Borreguismo", no confundir con la Hermandad de la Borriquita) también nos preocupamos, y empezamos a pensar en qué podría ser aquello que le pasaba al Gran Sevilla Fútbol Club. Tiramos de calendario, fechas y sucesos, elaboramos una estadística y a partir de ella sacamos una probable conclusión.

Una plantilla no tiene casi nunca, por unos u otros motivos, los 25 componentes totalmente disponibles. Siempre se cae alguien. Pero aquello de las lesiones a gran escala tiene un antes y un después: Tenerife. Tras ganar aquel partido, empezaron los problemas.

Los optimistas (también conocidos como "borregos") observamos que, hasta Tenerife, el Sevilla jugó 17 partidos entre todas las competiciones, con las siguientes cifras: dos derrotas (Mestalla y Riazor), dos empates (Espanyol y Stuttgart) y nada más y nada menos que 13 victorias, algunas de ellas muy sonadas.

Tras la plaga de lesiones, los escasos jugadores sanos del Sevilla dedicaron sus esfuerzos a consolidar el primer puesto en el grupo de la Champions, y a esforzarse en la Copa, y a ver qué pasaba. En ambos frentes, hubo éxito. Pero aquellos éxitos no fueron conseguidos con la brillantez que muchos exigen (no los optimistas, también conocidos como "borregos"). En Copa, se alternaron algunos buenos partidos con algunas torturas chinas. Y en Champions, se perdió contra el Unirea y se ganó sin pena ni gloria al Glasgow Rangers, en un partido prácticamente "amistoso".

En Liga bajó ese promedio de triunfos (que superaba el 75 % de los partidos), y nos encontramos con que, tras Tenerife, en los 8 partidos que faltaban para terminar la primera vuelta, el Sevilla solo consiguió dos victorias, dos empates y cuatro derrotas. La tendencia se había invertido.

Entonces los optimistas (también conocidos como "borregos") aún sin conocernos entre nosotros, nos agarramos, por lo general, a un mismo mensaje (por supuesto, dictado por el Club): con el fin de la plaga de lesiones, el equipo volvería a ser el de principios de temporada.

Pero esto del fútbol no es una ciencia exacta, y los optimistas (también conocidos como "borregos") temíamos que nuestro optimismo fuera ilusorio e infundado. Temíamos que cuando todo volviera a la normalidad, el Sevilla siguiera sin ser el de Septiembre y Octubre. Y entonces no tendríamos dónde agarrarnos. Hasta he visto dudar a algún optimista de los de optimisto inquebrantable (también conocido como "borrego de los de borreguismo inquebrantable").

Tras el partido del Almería, que también se ganó con sufrimiento sobrehumano, entre cositas que pasaron en África, y algunas altas médicas, el Sevilla pudo volver a atender la Liga, aunque la Copa del Rey siguiera en marcha. Puede desde entonces, rotar aunque sea un poquito.

Resultado: se ha vuelto, exactamente, a aquel promedio del 75 %. Tres victorias sobre cuatro partidos (única derrota en la excesiva rotación de Zaragoza). Nueve puntos sobre doce.

Y lo más importante: en Mallorca, varios meses después, se pudo ver al Sevilla que, cual tsunami, barrió en el campo del Glasgow Rangers, ganó en Pamplona casi sin despeinarse después de nosecuantos siglos, goleó sin piedad al Zaragoza, apretó 20 minutillos para ganarle al Villarreal, no vio peligrar su partido contra el Xerez, ni en Stuttgart, contra el propio Mallorca en Nervión, taponó con buenos y hermosos rabos miles de bocas en San Mamés y, sobre todo, dio la vuelta al planeta Tierra cuando engulló a la Galaxia.

Un pelín de aquel Sevilla se atisbó, se adivinó, se intuyó, contra Valencia y Osasuna. Todo aquel Sevilla, en su plenitud, volvió en Mallorca.

Y sepa usted que los optimistas (también conocidos como "borregos") nos alegramos un montón de que el Sevilla sea una apisonadora. Es que a este optimista que les habla (también conocido como "este borrego que les habla") le molesta una barbaridad que se diga de nosotros que preferimos jugar mal antes que bien, que amamos el pelotazo, que llegamos al éxtasis cuando los partidos los salva Palop y alguna genialidad de Navas, y que cuando echamos La Primitiva apostamos sin dudarlo por el 4-5-1, mientras que otros, al tachar los números, dan espectáculo, dejando de lado los 21 millones de euros que hay de bote.

Pues no. A los optimistas (también conocidos como "borregos") nos gusta una barbaridad el Sevilla de Septiembre y Octubre y el Sevilla que se vio en Mallorca. Nos gusta ese más que ningún otro. Pero, si el Sevilla juega fatal, nos alegramos de que, al menos, gane.

Y he aquí un ejemplo de la jerarquía de deseos de un miembro de la Hermandad del Optimismo (más conocida como Hermandad del Borreguismo, no confundir con la Hermandad de la Borriquita). De cara al partido de la Champions, los optimistas (también conocidos como "borregos") queremos lo siguiente, en orden de preferencia, de mayor a menor:

1- Que el Sevilla consiga un buen resultado, jugando extraordinariamente bien.

2- Que el Sevilla, aunque juegue bochornosamente, consiga un buen resultado.

3- Si no se consigue un buen resultado, que al menos se juegue bien.

4- Lo último que queremos es jugar de pena y que encima el resultado sea lamentable.

Así piensa el optimista (también conocido como "borrego") y no hay más cera que la que arde. El optimista (también conocido como "borrego") disfruta un montón con el juego del Barcelona, y desecha que los ejemplos a seguir sean el Osasuna y el Athletic de Bilbao.

Así pues:

Sevilla de los buenos resultados, ya que nunca te has ido, no lo hagas precisamente ahora.

Sevilla del buen juego, ya que has vuelto, quédate.

Y disfrutemos juntos de la que debería ser nombrada "Competición Oficial de los Optimistas" (también conocida como "Competición Oficial de los Borregos"). Porque es que yo, es escuchar ciertas melodías, y reboso alegría por los cuatro costados.






P.D. Todos aquellos que estén interesados en pertenecer a la Hermandad del Optimismo (también conocida como Hermandad del Borreguismo, no confundir con la Hermandad de la Borriquita) hagánmelo saber mediante un comentario en esta entrada o enviándome un e-mail a mi correo electrónico. En cuanto tenga información sobre nuestras actividades, cuotas, normativa y demás, se las haré llegar. Esta información estará disponible en cuanto José María del Nido me la dicte, yo la recite como un papagallo y la acepte sin rechistar.


8 comentarios:

Ravesen dijo...

Es que parece que del optimismo al borreguismo va la misma distancia que del borreguismo al masoquismo.

Tú sabes, los masoquistas son esas personas que para llegar al placer, necesitan previamente su dosis de sufrimiento.

Otros, los no masoquistas, prefieren pasar un buen rato primero y disfrutar como un enano entre tanto llega el momento cúlmen. Ese que es común para todos.

Yo, que también soy de los de la Hermandad (y de los que casi empezó a dudar también, seamos francos), por este razonamiento prefiero que mi mujer me de de hostias durante el revolcón nocturno, porque de otra manera sería incapaz de disfrutar con el cúlmen.

¡Qué borrego soy! ¡Qué masoca! ¡Qué me gusta sufrir!

No te jode.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Esperemos que la frescura que se le vuelve a vislumbrar al Equipo vaya "in crescendo" y veamos a un Sevilla pisando fuerte de aquí a Mayo.

Y como soy un Optimista (o Borrego), esperemos jugar un par de finales en ese mes de Mayo.

Manolo Galán (un Borrego)

Gol Sur, Tribuna Alta dijo...

Ravesen: Ahora que no nos ve nadie, hago una confesión: el otro día quedé extasiado cuando el Mallorca metió el primer gol y, encima, no se sabía si la pelota salió o no, por más tomas que pusieran. Después llegó la expulsión de Negredo. Me frotaba las manos viendo que por delante quedaba un gran sufrimiento, e incluso estuve a punto de tener pensamientos satiretas, como cuando me excito imaginándome que un penalty en contra en el último minuto es rechazado por Palop, el balón da en los tres postes y se queda suspendido en la linea de gol durante minutos. Pero después, ¡vaya desilusión! Va el árbitro y expulsa a uno de ellos, el Sevilla deja la última media hora en un trámite y encima hace posesiones larguísimas, con decenas de toques de balón. ¡Con lo que disfrutó un borrego en Getafe! Termino igual que tu: ¿No te jode?

Manolo Galán: Muy buenas, compañero de fatigas aborregadas. Antes de contestarte, le he pedido permiso a José María del Nido, y me ha dicho que te diga que "sí o sí, sin lugar a duda alguna, lo mejor está por llegar". Así que me sumo a tu discurso optimista-borreguil y yo también espero jugar dos finales en Mayo. Que así sea.

Un abrazo para los dos, y muchas gracias por participar en Gol Sur, Tribuna Alta.

Martí 18 dijo...

He llegado a la conclusión (demasiao he tardado me parece a mi) de que bueno, si el sevillista que ve el futbol a mi lado no quiere ser feliz con lo que tenemos..que no lo sea. El sabrá!

Yo soy er tio mas feliz de mundo viendo ganar a mi equipo. Ojala mañana sea aun mas feliz!

Viva er SFC!

Anónimo dijo...

¡¡ Apúntame ¡¡
Vicente Cadenas.
Un afectuoso saludo.

Gol Sur, Tribuna Alta dijo...

Martí 18: Vaya tela como fingistes en la expulsión de Negredo. Eso no se le hace a los amigos. Si el tio que se sienta a tu lado no es feliz con lo que tiene ahora, cuando no lo tenga se arrepentirá de no haber disfrutado este momento. Eso no le pasará a los optimistas (también conocidos como "borregos"). ¡Apúntate!

Vicente Cadenas: Ya te he incluido en la lista. Te mandaré la hoja de inscripción por fax, cuando Don José María me lo ordene.

Un abrazo para todos, y gracias por participar en Gol Sur, Tribuna Alta.

Anónimo dijo...

No sereis alguno el protagonista del anuncio de una empresa de telefonia, verdad?

http://www.youtube.com/watch?v=Pim-1Zj8Ttk

Jejeje ... eres mas ácido que un chicle CHEW de fresa ácida, "artista " ... un abrazo

Jesús Villarreal

Gol Sur, Tribuna Alta dijo...

Jesús Villarreal (también conocido como padre de Paula): Y tu, no serás este, ¿no?

http://www.youtube.com/watch?v=QkoZHVmzIc4&feature=related

Jajajaja, nos vemos el Domingo a las 7 menos algo.

Un abrazo, y gracias por participar en Gol Sur, Tribuna Alta.