Pues sí, ya era hora. Y no me refiero al hecho de que el niño este del guante en la zurda me haya hecho quedar bien de una puñetera vez.
Me refiero a que desde los tiempos aquellos nefastos de Carrión y Marcos Alonso, donde Tsartas era el tuerto en el país de los ciegos, no cogía el Sevilla una racha de ocho partidos sin ganar.
Aquí no ha pasado nada, señores.
Final de Copa y cuartos en Liga.
Dicho de otro modo: no es que los objetivos estén al alcance, es que dependen de nosotros mismos. Por nuestros méritos y por deméritos de los demás, pues bacalás ha habido muchas y muy gordas, pero esto es lo que hay. Objetivos en la mano.
Por el camino se perdió la Champions una rondita antes de lo deseado, y el Valencia casi, casi, casi, casi, se escapa. De hecho (teniendo aún grandes paranoias respecto a este asunto) me parece a mí que en el próximo Mallorca - Valencia me voy a tener que inclinar por los ches, aunque no se descarta que vuelvan a producirse en mis neuronas algunos bamboleos mentales pensando en este partido.
Pues sí, el Valencia (casi) pasó y el CSKA también. ¿Y la mala racha? ¿Pasó la mala racha?
Esperemos que sí.
Parece mentira que aún dependamos de nosotros mismos para firmar la segunda (como mucho tercera) mejor temporada de nuestra historia.
Salí a ver los pasos el Viernes de Dolores y, como aquel que dice, he vuelto a casa hace un rato.
No se cuantas veces he dicho que esta ciudad me da asco y me encanta. Me enamora y me repugna. La amo y la odio.
En Semana Santa se puede ver mucho de esto. Hay preciosas estampas que mejor no ver con detalle para no llevarse un desencanto. Mirarlas solo por encima. Es mejor vivir lo que tienes delante y no averiguar qué es lo que tienes detrás.
De la Feria ni hablo.
Me he pegado esta Semana Santa una paliza de gran categoría.
Las creencias o no creencias de cada uno, incluyendo las mías propías, no tienen aquí cabida. Aquí solo cabe el Sevilla Fútbol Club. Yo, sin entrar en creencias, solo voy a hablar de "ver pasos".
Pues bien, muchos de los que disfrutan viendo pasos decidieron que esto es solo una semana al año, y que no verían el Villarreal - Sevilla. A mí también me gusta ver pasos, pero el Sevilla no puedo perdérmelo. Es así de sencillo. No puedo y punto.
Así que lo ví. GRAN TORTURA fue ver aquel Villarreal - Sevilla. No me arrepiento de haber visto el partido, pero lo cortés no quita lo valiente.
Repito: GRAN TORTURA.
Ahí estaba el Sevilla, que en un par de días perdió las virtudes que tenía con Jiménez pero conservó los defectos que también tenía. Una catástrofe.
Patente quedaba que pegar un pelotazo estaba prohibido. La pelota solo había que tocarla rasa. Una y otra vez. Como el Barcelona. "Peaso" de posesiones de dos minutos sin perder el balón, pero también sin avanzar un solo metro. Menos profundidad imposible.
Y el Villarreal, que no es manco (cuidado con ellos en la recta final), quitaba la pelota, salía como una flecha, y en tres latigazos te hacía un roto y también un descosido. Dos toques les bastaban.
Y lo más mosqueante: pocas veces el Sevilla se acercó arriba, y algunas de ellas fueron (PRECISAMENTE) cuando Romaric, harto de tanto cuentocampismo, soltó la pierna para dar un pase largo, que no es lo mismo que un pelotazo.
Otra vez más: GRAN TORTURA. Hacía tiempo que no me sentía así viendo el Sevilla.
Menos mal que me gusta ver los pasos y, una vez pitó el árbitro, la desconexión con el fútbol fue mayor de lo habitual.
Hasta el Sábado, de vuelta a Nervión.
Como ya está archicomentado, parece que se vio otra cosita.
Parece que Antonio Álvarez (esto es opinión mía, sin conocimiento de causa) quiso alejar del equipo todo lo que oliera a Jiménez. Como muestra, aquel partido blandengue de Villarreal donde, como digo, por perder cosas de Jiménez, se perdieron hasta las virtudes.
Y creo que el nuevo Entrenador, en SU PRIMER PARTIDO REAL COMO ENTRENADOR DEL SEVILLA, CONTRA EL TENERIFE CON UNA SEMANA POR DELANTE PARA PREPARARLO, recapacitó un poco sobre este punto. Antonio va a cambiar cosas, por supuesto que sí. Pero creo que se ha dado cuenta de que no lo puede cambiar todo.
Me explico mejor: creo que Álvarez se ha dado cuenta de que si Jiménez hacía algunas cosas, muchas serían por convencimiento, pero otras serían porque, con los hombres con los que dispone, no hay más cojones que hacer eso.
Ejemplo: si Álvarez (no por odio personal, que nadie me malentienda, sino por ser consciente de lo que piensa la grada) pone la defensa muy adelantada con tal de no recordar a Jiménez, puede pasar que en Villarreal te entren los amarillos como Pedro por su casa y que la defensa esté más lenta que el caballo del malo. La consecuencia es que durante la semana Álvarez se da cuenta de que, con lo que tiene, quizá habría que arroparse un poquillo más. Y así lo hace, a pesar de que estamos en Nervión y a pesar de que el Tenerife es peor que el Villarreal.
Otro ejemplo: Álvarez se da cuenta de que a veces mamonear con la pelota en ciertas zonas del campo, sobre todo si algunos de tus jugadores no son privilegiados, no solo es inútil, sino peligroso. La consecuencia es que el equipo rasea el balón más que antes (por ejemplo, Palop ahora siempre saca en corto) pero un pelotazo en situación de asfixia es tolerable. Porque Álvarez comprende que Stankevicius, Fernando Navarro y Lolo no son Daniel Alves, Puerta y Keita.
En otras cosas, Álvarez si dará su toque indiscutible, distinto al de Jiménez. Faltaría más. Para eso es el entrenador.
Así que este partido del Tenerife si se acerca más a lo que puede y debe hacer el Sevilla de aquí al final de temporada. Cambiar algunas cosas pero sin hacer locuras. Corregir los errores pero conservar las virtudes, ni más ni menos. Así de fácil.
Porque, a pesar de lo que muchos puedan pensar, el Sevilla de Jiménez también tenía virtudes.
Ocho partidos y la Final de Copa.
Pilatos, un año más, ha presentado a Jesús al Pueblo y aquí no ha pasado nada.
A pesar de LA GRAN TORTURA de Villarreal, somos Finalistas de Copa y estamos cuartos en Liga.
Haya paz y pongamos el crono a cero.
Este mes y medio va a ser a-PASION-ante



3 comentarios:
Acabas de definir el gran problema del sevillismo actual desde otra óptica. Ese Antonio Alvarez tratando de huir de todo lo que huela a Jimenez, por quedar bien con la grada. Igual que aquello que dijo de lo del sello Juande.
Como bien dices, no podemos huir de nada, ni empeñarnos en cambiarlo todo. Lo que tenemos que hacer es ganar partidos, sacando para ello el máximo partido a los futbolistas que hay.
Porque Jiménez hizo muchísimas cosas bien. Casi todo, y ahí están los resultados. El gran problema del equipo era que los jugadores que lo forman no querían jugar. O no podían, o no eran capaces de hacerlo, lo que sea.
A ver si nos dejamos de milongas, debates e historias, y nos concentramos en meter al Sevilla en Champions, y en volver a hacerlo campeón.
Ni huir de Jimenez, ni sello Juande.
Sevilla Fútbol Club.
Un abrazo
Una vez que se ha tomado la decsión que se ha tomado, a muerte con nuestro nuevo entrenador.
Si esto lleva consigo además la unión total de grada y equipo, pues mejor aun.
Lo tenemos todo al alcance de nuestra mano. Vamos Sevilla, vamos.
Cómo se echa de menos un naranjo con azahar!
Ravesen: Antonio Álvarez es muy listo, y los Sevillistas no tenemos nada que temer. Hizo en Villarreal una apuesta idílica, tras día y medio de trabajo, y ya vio que fue desastroso. Lo del Tenerife, incluso aunque se hubiera perdido, ya era más racional. Lo de hablar de Juande en su presentación fue por alejar el "fantasma" de Jiménez, tan mal visto por la afición. No por aprecio a Juande. Me he comprometido a no contar "interioridades", pero creeme si te digo que tampoco Antonio Álvarez acabó muy contento con Juande. Las razones no son muy difíciles de entender. Pero como se decía en el "Un, dos, tres", hasta aquí puedo leer.
Martí 18: A muerte, por supuesto que sí. La Final de Copa se acerca (se supone) y ya sabes lo que hablamos. Sube una botella más y la pongo yo. El Sevillismo tiene que ganar la Batalla del Colegio Mayor. Y cuidado con impregnar las paredes atléticas de sentimiento blanco. Como el Charlie: "Tu sabes".
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